En invierno iremos en un pequeño vagon rosa con cojines azules. Nos sentiremos bien. Un nido de besos locos descansa en cada rincón mullido. Tú cerraras los ojos para no ver. Por la ventana gesticular las sombras de los perros. Esas monstruosidades ariscas, populacho de demonios y lobos negros. Después sentirás un rasguño en la mejilla. Un pequeño beso, como una araña loca que correrá por el cuello. Y me dirás: “Busca” Inclinando la cabeza.
