martes, 20 de mayo de 2008

La muerte y Epicuro

Para Epicuro, el fin del hombre era el placer y la vida felíz. No había que temer a la muerte porque la muerte era la ausencia de sensación. Él escribió que "La muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya. A pesar de ello, la mayoría de la gente unas veces rehúye de la muerte viéndola como el mayor de los males, y otros la invocan para remedio de las desgracias de la vida. El sabio, por su parte, ni desea la vida ni rehúye el dejarla, porque para él vivir no es un mal, ni considera que lo sea la muerte. Y así como de entre los alimentos no escoge los más abundantes, sino los más agradables, del mismo modo disfruta no del tiempo más largo, sino del más intenso placer".
Según las anécdotas, momentos antes de morir de una indigestión, Epicuro se sumergió en un baño de agua caliente y bebió una copa de vino puro, disfrutando así hasta del último momento de su vida.

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